viernes, 31 de marzo de 2006

EN BUSCA DE LA PAZ Y LA SOLIDARIDAD

EN BUSCA DE LA PAZ Y LA SOLIDARIDAD
Creo que debemos glorificar a las personas de nuestro siglo y del pasado por el ejemplo de trabajo, de lucha por la paz y la convivencia.
Nuestro recuerdo nos acerca a los tiempos vividos con Papa Juan XXIII, con Madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King, y Juan Pablo II luchador e incansable defensor de la paz hasta sus últimos días.

Pero yo quisiera referirme también a un egregio peruano, de sangre ciento por ciento española, que iluminó el escenario latinoamericano, con su prédica de justicia social, libertad, paz y democracia, Don Víctor Raúl Haya de la Torre.
El 22 de febrero, festejamos su 111 cumpleaños que en el Perú y en otras partes del mundo conmemoramos como El Día de la Fraternidad, instituido por su compañero de lucha e ideales Manuel Seoane Corrales para rendir homenaje a su Maestro.
Víctor Raúl Haya de la Torre nació el 22 de febrero de 1895 en la Ciudad de Trujillo, en el norte del Perú.

Haya de la Torre recogió el mensaje de Fray Bartolomé de las Casas y luchó con denuedo por la redención de los indígenas y de los oprimidos, no sólo del Perú sino de toda América; consideró que los derechos de las personas no podían estar garantizados en regímenes de dictadura, por lo cual fue fervoroso defensor de la causa democrática y del ejercicio soberano de la voluntad de los pueblos.

Pero vio que el predominio del capitalismo imperialista era negativo para las causas antes mencionadas y propuso la unión de las naciones Ibero Americanas para contrarrestar esos abusos.
Se adelantó a su tiempo y es por esta razón que estoy seguro que sus obras escritas y su ejecutoria como hombre de ideas libertarias deberán ser tomadas en cuenta, mucho más ahora que antes, en estos tiempos de pos modernidad y de las cada vez más exigentes tendencias globalizadoras.

Para los latinoamericanos o indoamericanos Haya de la Torre “fue el hombre que nos enseñó a pensar en dimensión continental”, como dijera ese otro demócrata, también de raíces hispanas, don José Figueres Ferrer, el 2 de agosto de 1979, al conocer la noticia de su muerte.
Se ha escrito mucho acerca de su trayectoria como forjador de una doctrina revolucionaria para América Latina, por la cual padeció toda clase de ataques e injurias, que con valor espartano supo enfrentar y como buen cristiano, supo perdonar.
Don Víctor Raúl Haya de la Torre ejerció esa alta magistratura de los hombres probos, limpios en cuerpo y alma.
Ricardo F. Ñique Cornelio